jueves, 5 de noviembre de 2015

Cine. Truman


Magnífico Darín al servicio de una historia muy aburrida

Título original: Truman
Duración: 108 minutos
Director: Cesc Gay
Guión: Cesc Gay, Tomás Aragay

Unanimidad en la crítica a favor de esta película, que a mí me aburrió bastante. De acuerdo con ellos en la magnífica interpretación de de Ricardo Darín, pero nada más.

La película cuenta  la historia de Julián (Darín), un enfermo de cáncer desahuciado que vive solo con su perro, Truman. Su amigo de toda la vida, Tomás (Javier Cámara), llega por sorpresa desde Canadá, para acompañarlo y despedirse de él. Ambos pasan cuatro días juntos, en los que vuelan a Amsterdam, para que Julián dé un último abrazo a su hijo. Durante el resto del tiempo conviven en una contenida intimidad, en la que ambos se esfuerzan por huír del sentimentalismo, dedicados a buscar un nuevo hogar para Truman, y a pasearse por Madrid, en escenas que resultan un tanto repetitivas y en las que se echa en falta más contenido: o más humor, o más drama.

Todo parece perfectamente medido para evitar lo lacrimógeno, para resultar sutil y sugerente, para que imaginemos que los personajes lloran a solas cuando la cámara se ha ido, para que pensemos cuánto dolor hay tras la falta de expresividad de Tomás, y cuánto miedo tras la frivolidad de Julián. Pero ocurre que la historia no deja de ser un dramón, y esa frialdad del guionista en el cálculo del tono de   contención perfecto  se cuela entre líneas,  te desconecta de la pantalla y te hace sentir continuamente que estás viendo una película. Una película que acaba por ser larga y tediosa.

Resulta, además, que los cálculos no están del todo bien hechos, porque casi todo tiene un aire artificial: la selección de féretros en la funeraria; las conversaciones entre Julián y los conocidos con los que se cruza, que saben de su situación terminal y oscilan entre el pudoroso hacerse los locos y la expresión de solidaridad; el gorroneo de Julián -¿por qué, si tiene un buen trabajo?-; el hecho de que, tras dos días juntos, Julián y Tomás aún no hayan hablado de dónde vive el hijo del primero, ni de si sabe o no que su padre se está muriendo, o la del todo inverosímil escena final entre la prima de Julián y Tomás. Elementos como estos aportan amenaramiento a la película y restan realismo a una historia que, en principio, parecía apostar por ser la sencilla crónica de una amistad y una muerte.

5 comentarios:

  1. Pero si bastante, salvo que no me aburrí nada y me parece una peli muy practica .... por lo que nos pueda pasar

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  2. El pasado sábado vi esta película y a mí sí me gustó. Estoy de acuerdo con la crítica. En ningún momento cae en el tópico o la sensiblería. Hay un gran sentido del humor en medio de la tragedia y Darín está magnífico. Teresa Maldonado, blog Palco de la Sevigne

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    1. Gracias por tu comentario, Teresa!! Espero que en otra ocasión coincidamos más en nuestras opiniones.

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