domingo, 4 de diciembre de 2016

Cine. El ciudadano ilustre


Divertida y tramposa
Título original: El ciudadano ilustre

Duración: 118 minutos


   Tan divertida como tramposa, esta película se basa, como bien dice una amiga mía argentina, en dos grandes tópicos sobre ese país: el tópico del argentino pedante y el del argentino paleto. Los directores han entrado a saco en ambos lugares comunes y han armado un guión lleno de gracia, pero que no acaba de cuajar un planteamiento claro. Total, que sales tras haber pasado un buen rato, pero sin saber qué han pretendido contarte.
   El asunto es que Daniel Mantovani, un escritor argentino laureado con el Nobel, vuelve a su pueblecito natal para ser homenajeado tras casi cuarenta años de ausencia. Daniel lleva años sin escribir y rechaza asistir a los mil eventos a los que es convocado en todo el mundo; vive en Barcelona, está solo, es un engreído y además se ha convertido en un cínico. No sabemos por qué decide volver a su pueblo, pero el caso es que lo hace. Allí es nombrado “ciudadano ilustre” y es alternativamente ensalzado e importunado por los lugareños en una sucesión de escenas realmente muy graciosas. El guionista es suficientemente hábil para equilibrar las tintas negras, y si los vecinos del pueblo son incultos y pelmazos, el escritor es antipático y egoísta, de tal forma que no es fácil del todo tomar parte en el conflicto. La cosa va avanzando y resulta entretenida, pero aquí y allá detectas las trampas, lo inverosímil de la trama y lo superficial de la mirada. Los conflictos que se presentan tienen mucho interés y la  historia invita a reflexiones morales, pero el guión no se moja. Falta profundidad y  evolución en el retrato del escritor, que entra y sale del conflicto en el que se mete sin experimentar la menor transformación, al igual que sus paisanos, lo cual resulta algo decepcionante. El final parece inclinar la balanza a favor de uno de los lados del conflicto, gracias a un giro del guión bastante inconsistente con el tono de comedia que ha predominado hasta entonces por encima de los engolados discursos del escritor, que no sabemos si debemos tomar en serio o en broma.

Cine. Animales nocturnos



o
Buena, a pesar del exceso

Título original: Nocturnal animals
Duración: 115 minutos 
Director: Tom Ford
Guión: Tom Ford (Novela Austin Wright)
Reparto: Amy Adams, , , , , , , , , , , , , , 

       Susan Morrow es rica y desgraciada; vive con un marido guapísimo que le hace poco caso y piensa que su trabajo como galerista es traficar con basura. Su tristeza viene de antiguo y tiene que ver con su primer matrimonio con un escritor en ciernes, Edward. Un día recibe un paquete que contiene una novela. Se la envía su exmarido. Ella está sola en su impresionante casa, y se pone a leerla. Se abren así las dos historias que contiene la película, la que narra la novela de Edward –un drama de violencia rural, que afecta a un buen padre de familia, su mujer y su hija- y la del pasado y el presente de Susan. Ambas están muy relacionadas, y tienen que ver con el amor y la culpa. Ford las envuelve en un paquete preciosista, con algunas imágenes deslumbrantes y un tono general de gran belleza, que resulta un tanto frío. Las historias funcionan; intrigan, sorprenden y avanzan a buen ritmo.  Lo que se cuenta tiene sentido, y al final sales pensando que has visto una muy buena película. El problema es que hay más de un momento en el que te preguntas si no se está pasando el director con tanta parafernalia estética. La historia es muy buena y el ritmo excelente,  pero me ha faltado algo para mantener la conexión emocional con el fondo, tal vez por exceso de ambición en la forma.

domingo, 13 de noviembre de 2016

Novela. A contraluz, de Rachel Cusk



Libros del Asteroide. 
218 pags.

La frialdad del experimento

    Una escritora inglesa viaja a Atenas para dar un curso de escritura. En el avión conoce a un hombre que le cuenta su vida, con el cual mantiene contacto durante su estancia en Grecia. El resto de las personas con las que se ve –viejos amigos, conocidos de esos amigos, gente de su profesión - son también narradores de historias; cada cual la suya. Dentro de estas historias hay más narraciones: infinidad de personajes se enfrentan a conflictos, unas veces triviales, otras  dramáticos. Los alumnos de la narradora, por su parte, se ejercitan en clase en la observación del mundo como pilar de la creación, y de ahí surgen sus proyectos de relato, conectados con sus realidades, sus fantasías y sus reflexiones.
     Sabemos de la narradora que está separada, que es madre de dos hijos y que está atravesando una crisis vital. Y sabemos que la autora pretende que, a través de las historias que los distintos personajes van contando, atisbemos a contraluz quién es esa mujer que nos habla y nos cuenta lo que le cuentan;  qué conflictos aquejan a esa profesora que ha ido hasta Atenas, dejando tras sí a sus hijos.
    La idea es buena, pero resulta un tanto fría. No he logrado librarme de la sensación de estar ante un alambicado artilugio literario, sin pizca de sentimiento; con mucha imaginación, pero poca creatividad, si entendemos por tal la capacidad de transmitir una interpelación emocional, estética o intelectual que haga mella en el lector. No he experimentado conexión alguna con la narradora, ni con ninguno de sus personajes. Todos tienen la misma voz. Sus descripciones son precisas; sus mundos están bien observados; sus reflexiones son estimulantes, lo que nos cuentan a veces tiene gracia, y la escritura de Cusk es ágil. Pero algo falta. No se vislumbra en ninguna parte el corazón de la autora. ¿Para qué ha escrito esta novela?
   Tampoco se percibe a la narradora. ¿Qué le pasa en realidad a esa profesora de literatura? La contraportada dice que el libro “nos habla de cómo construimos nuestra identidad a partir de nuestra propia vida y de la de los demás”.  Como planteamiento tiene su atractivo, pero no acaba de plasmarse en la novela con efectividad.

sábado, 5 de noviembre de 2016

Cine. Sully



El héroe y la duda

Título original: Sully
Duración: 96 minutos
Director: Clint Eastwood
Guión: Todd Komarnicki (Libro: Chelsey Sullenberg, Jeffrey Zaslow)Reparto:

   “Sully” es el comandante que en 2009 logró posar un avión cargado con 155 pasajeros sobre el río Hudson, con los dos motores incendiados al poco de despegar. La película nos narra el accidente, pero sobre todo se centra en el héroe en que “Sully” se convirtió tras su hazaña. Mientras los telediarios de todo el mundo relataban lo ocurrido, los mecanismos de vigilancia de la seguridad aérea se ponían en marcha para averiguar si la gesta había sido necesaria o si –como sospechan los malos de la peli- “Sully” podía haber evitado el riesgo del amerizaje, regresando a alguno de los aeropuertos cercanos.
    Hay una historia íntima y una historia épica, y Clint Eastwood logra contarnos las dos, con idas y vueltas en el tiempo y el espacio, manteniendo siempre el foco en el comandante. Sully es un héroe que duda de su heroísmo, un tipo angustiado que, admirado por medio mundo, debe permanecer en un hotel, lejos de su familia, esperando a ser juzgado por un comité de expertos y burócratas; un hombre con pesadillas que no siempre se siente orgulloso de lo que ha hecho. Tom Hanks, el mejor actor para encarnar al héroe solitario, se mete en la piel de “Sully” de forma absolutamente convincente y transmite todos los matices del personaje. Y la información está estructurada con tanta eficacia que, a pesar de que todos sabemos lo que ocurrió, en ningún momento la película deja de resultar interesante.