miércoles, 22 de enero de 2014

Novela: Canadá, de Richard Ford


Cruzando fronteras.

“Primero contaré lo del atraco que cometieron nuestros padres. Y luego lo de los asesinatos, que vinieron después”. Así empieza esta gran novela de Richard Ford, del cual sólo había leído cuentos, pero del que se ha dicho que es “el mejor escritor norteamericano”. Desde luego es un maestro (también recuerdo una buenísima antología del cuento americano suya). La primera parte es de una perfección asombrosa. La voz de Dell es la de un adulto, que se va perfilando con sutileza como alguien integrado en la sociedad, alguien que ha conseguido forjar una vida coherente, y que es capaz de hacer revivir con total precisión a aquel adolescente que era cuando sus padres (militar él, profesora ella) decidieron atracar un banco. Ford consigue enganchar al lector plenamente a una trama cuyo meollo descubre en las primeras líneas, y lo hace porque el Dell adolescente es un personaje que conmueve con su mezcla de ingenuidad y lucidez y porque las peripecias de Dell nos hablan no sólo de la pérdida de la inocencia, sino, sobre todo, de la construcción de un ser humano. Desde las primeras páginas estamos asistiendo a la puesta en funcionamiento del mecanismo de la libertad, en función del cual los personajes van cruzando fronteras y saltando límites, tomando decisiones, haciéndose responsables de su futuro y fabricándose a sí mismos. El salto de la primera frontera  transforma a los padres de Dell en “personas que atracan bancos”. La siguiente frontera es la que separa Estados Unidos de Canadá, en donde transcurre la segunda parte del libro, que es más oscura que la primera, y que gira en torno a un personaje, Reminger,  menos reconocible que los anteriores pero muy útil en la medida en que hace crecer al personaje central, que es ese prodigioso Dell, empeñado en jugar al ajedrez y en que las cosas tengan sentido, ese chico al que la vida le roba todo –sus padres, su hermana, su entorno, su seguridad- pero que sigue aferrado al proyecto de dar forma a su vida a su manera. El libro nos relata hasta qué punto ha obtenido el Dell adulto lo que le pedía a la vida, si bien esta última parte no nos conmueve tanto como las páginas en las que, a tientas, ese adolescente enamorado de la vida de las abejas y del ajedrez va apañándose para cruzar fronteras sin perderse a sí mismo.

jueves, 16 de enero de 2014

Cine: A propósito de Llewyn Davis

A propósito del fracaso

Título original: A propósito de Llewyn Davis
Duración: 105 min.
Director: Joel y Ethan Coen
Guión: Joel y Ethan Coen
Actores: Oscar Isaac, Carey Mulligan, Justin Timberlake
Me ha gustado este retrato de un perdedor. Para empezar, me ha interesado el momento y el sitio: 1961, el Village de Nueva York. Pero sobre todo me ha enganchado el personaje sobre el que gira la historia, un hombre que intenta abrirse camino como cantante de folk y que vive la música como un sacerdocio, al tiempo que no para de fracasar en todo aquello que se propone, "convirtiendo en mierda cuanto toca, como el hermano tonto del rey Midas". La historia está bien contada, con chispas de ese humor ácido y un punto disparatado de los Coen. Llewyn es un perdedor creíble, obstinado, fatal, un tipo tocado por la desgracia, y está rodeado por personajes que transmiten lo que tienen que transmitir eficazmente, personas que, incluso cuando son amables con él, parecen estar ahí solo para hacer posible el fracaso de Llewyn, gente preparada para ver triunfar a Bob Dylan o a Pete Seeger mientras que Llewyn Davis se va hundiendo poco a poco, a pesar del cariño que le vamos tomando.


domingo, 12 de enero de 2014

Cine: Pensé que iba a haber fiesta

Una pavada

Título original: Pensé que iba a haber fiesta
Duración: 85 min.
Director: Victoria Galardi
Guión: Victoria Galardi
Actores: Elena Anaya etc.
Como diría la protagonista, esta película es una pavada. Afortunadamente solo dura 85 minutos la historia de una guapísima española residente en Argentina, que siempre está triste sin que sepamos por qué y que liga con el ex marido de su íntima amiga. Sobran para un guión sin contenido.

Cine: Agosto

Nada nuevo

Título original: August: Osage County
Duración: 121 min.
Director: John Wells
Guión: Tracy Letts (autor de la obra de teatro en que se basa)
Actores: Meryl Streep, Julia Roberts, Ewan McGregor, Chris Cooper, Abigail Breslin, Benedict Cumberbatch, Juliette Lewis, Margo Martindale, Dermot Mulroney, Sam Shepard, Misty Upham, Julianne Nicholson
Un melodrama brutal, pensado para el teatro. En torno a una madre adicta a las pastillas cuyo marido acaba de desaparecer se reúne una familia donde cada cual tiene su herida en carne viva. Unos se ensañan con otros en una especie de concurso de crueldad, desolación y amargura, en el que ganaría la madre si no fuera por lo que ésta nos cuenta de la abuela. Mantiene tu interés la espléndida interpretación de los actores y la historia que se va desplegando, un ciclón de trapos sucios que se va tragando a la familia. Te quedas con un palizón de excesos encima –interpretativos, textuales- y con algo de sensación de que no es cine lo que has visto (en el sentido creativo), sino la puesta en escena de un retrato literario del mal. Es un gran espectáculo, pero no sé si una gran película.