domingo, 10 de septiembre de 2017

Cine. Churchill



Ocasión perdida
Título original: Churchill
Duración: 110 minutos
Director: Jonathan Teplitzky
Guión: Alex von Tunzelmann



  La película transcurre en los tres días anteriores al desembarco de Normandía y se centra en la figura de Winston Churchill. Resulta aceptable porque el momento y el personaje tienen un gran interés, pero tiene demasiados defectos. Por empezar por el principio, la situación política y jerárquica de Churchill en relación con los mandos militares de la operación –Eisenhower y Montgomery- no está suficientemente explicada al principio, y esta ausencia de puesta en contexto hace que se resienta la credibilidad de las primeras escenas, en las que vemos a un Churchill visceral, opuesto radicalmente a la operación de desembarco y ninguneado por el alto mando aliado. Tampoco se comprende suficientemente su relación con su asistente, el mariscal Stubs, el cual le trata con una familiaridad de lo más sorprendente. 
  Tras ese arranque algo confuso comprendemos que la cosa va de retratar a un viejo aferrado a su ego de gran mandatario, que lucha por mantenerse al frente de los acontecimientos mientras su depresión y su carácter insoportable le colocan en la peor de las situaciones para comprobar que la historia le está dejando a un lado. El guión va puliendo este retrato paso a paso, incluyendo en él algunos rasgos sensibles que tampoco le hacen ningún favor, por su ñoñez y su previsibilidad. La película es, además, algo reiterativa y de una teatralidad innecesaria. Y, para terminar de enumerar sus defectos, desperdicia la tensión temporal que podría aportar el centrarse en el “Dia D”, de forma que en ningún momento sabemos qué está pasando en el pueblo británico, y en qué situación exactamente están las fuerzas aliadas, mientras Churchill va y viene rompiendo la vajilla, pegando gritos y amargándole la vida a su mujer.
 Dicho todo esto, la película se ve con facilidad y tiene momentos interesantes, como la escena de la conversación de Churchill con Jorge VI, en la que el rey convence a su primer ministro de no embarcarse rumbo a Normandía y que es un mano a mano lleno de veracidad y buen hacer por parte de los actores, o las que retratan su relación con su mujer, muy bien interpretada por Miranda Richardson.

martes, 5 de septiembre de 2017

Cine. Dunkerque



Para esto sirve el cine
Título original: Dunkink
Duración: 107 minutos
Director: Christopher Nolan
   Para narrar sin necesidad de palabras, para hacerte sentir que estás ahí, para envolverte y arrastrarte a donde sea, al campo de batalla, a la mente de un chico que tiene miedo, al cuerpo de alguien que corre para salvarse, a las emociones de un viejo que se hace a la mar en medio de una batalla, al dolor humano, a la cobardía, la crueldad, la confusión, a cualquier sentimiento. Cuando una película de guerra logra todo esto, manteniendo una proporcionalidad entre los efectos especiales y  la talla del ser humano siempre a favor de este; cuando la imagen y la banda sonora se ponen al servicio de una buena historia y pueden con todo, entonces comprendes qué es el cine y por qué no es teatro, ni novela, ni ensayo, ni poesía.

domingo, 3 de septiembre de 2017

Cine. Señor, dame paciencia




Título original: Señor, dame paciencia
Duración: 91 minutos
Director: Álvaro Díaz Lorenzo
Guión: Álvaro Díaz Lorenzo
 

 Mala a pesar de Sanlúcar y de Jordi Sánchez
  
  Gregorio (Jordi Sánchez) es un ultraconservador madridista que trabaja en un banco y vive en un piso estupendo. Su mujer (Rossy de Palma) deja dicho al morir que la familia debe viajar a Sanlúcar a lanzar sus cenizas al Guadalquivir, con el fin de restablecer la unión entre el padre y sus hijos, maltrecha debido a las opciones sentimentales de estos: el chico, que es gay, quiere casarse con un vasco que además es negro, mientras que las hijas eligen por pareja, respectivamente, a un catalán que acumula sus correspondientes clichés (culé, agararrado y nacionalista) y a un parado podemita. La acumulación de tópicos podría salvarse si el guión tuviera alguna gracia, lo cual no es el caso. Jordi Sánchez hace un buen trabajo y Sanlúcar es un magnífico lugar para ser fotografiado, pero ni una cosa ni otra hacen mínimamente recomendable esta película.