domingo, 9 de julio de 2017

Novela. Walter y su contratiempo, de Enrique Vila-Matas



Seix Barral. 303 pags.
Sobre literatura
   A pesar de ser bastante divertido, este es más un libro sobre literatura que un libro sobre la vida, y tal vez por eso no me ha sido fácil mantener el interés en él, pero sin duda es un libro interesante. Cuenta la historia de Mac, un parado de clase media alta, ávido e inteligente lector, que empieza un diario para ver si así logra entender en qué consiste escribir. Vive en el barcelonés barrio del Coyote, y es vecino de un conocido escritor que le tiene cabreado porque apenas le saluda. Mac acaricia continuamente la idea de reescribir una de las primeras novelas de su vecino, Walter y su contratiempo, y mientras aborda el proyecto va y viene por su barrio en una peripecia que corre paralela y a ratos se mezcla con las distintas tramas de la novela que quiere enmendar, de forma que lo que se nos narra es al tiempo una novela –la historia de Mac-, un libro de cuentos –los que contiene la novela del famoso escritor- y un ensayo sobre el hecho literario.
   Vila-Matas nos propone reflexionar sobre la razón de ser de la escritura, sobre la necesidad que tiene el escritor de contar con una voz propia y sobre la narración oral como fuente de esa cadena de repeticiones que es la literatura, mientras seguimos las andanzas de Mac, que es a un tiempo un erudito y un chiflado lleno se sentido del humor que corretea por su barrio.
    Walter y su contratiempo, la obra que Mac aspira a repetir a su modo, es la historia de un ventrílocuo que no logra tener más que una voz, y al introducirnos en ella Vila-Matas parodia a veinte escritores y pasea una mirada burlona por la tarea del cuentista mientras, paradójicamente, nos va narrando pequeñas y primorosas historias. “Escribir es tratar de saber qué escribiríamos si escribiésemos”, dice alguien en el libro. La novela destila un cierto cinismo del que Vila-Matas se redime en las sorprendentes páginas finales, que están llenas de belleza y que parecen plantear que la pureza de la narración oral –la de la Arabia feliz, la de los cuentos orientales- es, en el fondo, lo que sostiene todo el edificio de la literatura.

domingo, 2 de julio de 2017

Novela. La ley del menor, de Ian McEwan



Anagrama. 210 pags.
Grande McEwan
    
    Ian McEwan es un gran escritor y esta es una gran novela, a la altura de Expiación, de Sábado, y de aquella pequeña joya titulada Chesil Beach. Me encanta McEwan porque es un gran trabajador de la literatura. Su sensibilidad y su oficio nos brindan historias en las que nada sobra ni falta, minuciosamente documentadas, sostenidas por una primorosa escritura, atenta a cada detalle, sutil pero nunca superficial, con una densidad de sugerencias que contrasta con la economía de medios que utiliza. Apenas 200 páginas y ¡cuánto nos dice esta novela!
McEwan nos cuenta aquí la historia de Fiona Maye, una jueza con prestigio, de vida apacible, a quien la vida se le vuelve de pronto del revés. Por un lado, su marido le   pide permiso para tener una aventura, ahora que roza los sesenta.  Por otro,  en su puesto de jueza de familia le toca enfrentarse con un complejo dilema moral, el de decidir si Adam Henry, un chico de 17 años enfermo de leucemia, tiene derecho a rechazar una transfusión de sangre en cumplimiento de los preceptos religiosos que le marca su condición de testigo de Jehová. Ninguno de los dos conflictos nos lleva por senderos previsibles ni banales. 
     Fiona se sumerge en un alejamiento de su marido que le lleva a reflexionar sobre lo que ha hecho con su propia vida, y al tiempo entabla una relación con Adam cuyo desarrollo  literario es una joya de sutileza y encanto, una reivindicación de la inocencia y un recorrido por algunos de los escondites en los que se ocultan las respuestas cuando la vida de pronto parece no tener sentido: una relación inesperada, una mirada joven y pura, un beso que se escapa, alguien que pide nuestra ayuda, alguien que se va porque no quiere sufrir. En la vida suceden cosas que nosotros no propiciamos, pero que nos muestran lo que nos pasa y nos interpelan sobre quién somos y qué hacemos aquí. Fiona conoce a Adam Henry al tiempo que su vida de apacible matrimonio sin hijos se viene abajo. Y empieza a verlo todo con una luz nueva.
     No creo que sea esta una novela sobre la fe y la justicia, aunque sea este uno de sus hilos argumentales, ni mucho menos una historia sobre la fidelidad. Es más bien una novela sobre una mujer que aprende a vivir con una nueva conciencia sobre sí misma y sobre el mundo. La trama argumental que teje McEwan y las emociones que la pueblan son la luz que propicia ese cambio, ese despertar, lúcido y doloroso. Todo fluye y encaja como debe; todo está bien narrado y bien explicado; todo es creíble y sugerente. Grande McEwan.

domingo, 11 de junio de 2017

Cine. Marie Curie



Duración: 95 minutos
Director: Marie Noëlle
Guión: Marie Noëlle, Andrea Stoll

   La directora y guionista Marie Noëlle ha logrado transformar la vida de un ser humano extraordinario en una película francamente aburrida y hasta irritante. La biografía de Marie Curie, su portentoso trabajo científico en un mundo dominado por hombres, su camino hasta lograr dos premios Nobel y sus historias de amor con Pierre, su marido, y, tras la muerte de este, con un colega casado, se reducen aquí a una sucesión de bandazos del guión histriónicos y efectistas, girando en torno a un personaje que no acaba de entenderse en ninguna de sus dimensiones, ni como científica, ni como mujer. Una pena.

domingo, 4 de junio de 2017

Novela. El Domingo de las Madres, de Graham Swift



Anagrama. 162 pags.
Sutil
   En la Inglaterra de 1924, un día de marzo excepcionalmente luminoso y cálido, una criada llamada Jane entra por la puerta principal de una casa vacía, vecina a la suya. La espera su amante, el único hijo de la familia que ha sobrevivido a la guerra. Los padres del chico, al igual que los dueños de la casa donde trabaja Jane, pasan el día fuera, para evitar los problemas de no tener servicio. Es el domingo que las criadas tienen libre para visitar a sus madres. 
   El aire de la primavera entra por las ventanas abiertas y los jóvenes hacen el amor en la casa vacía. Lo que ocurre después nos brinda muchas preguntas y pocas respuestas explícitas sobre el sentido de la novela. Sabemos que Jane acaba convirtiéndose en una gran novelista, y sabemos que aquel día fue decisivo en su vocación. Pero apenas podemos atisbar por qué lo fue, por qué aquel día de primavera hizo de ella una escritora, qué relación tiene lo que pasó ese domingo con su devenir biográfico. Estamos ante una novela corta, altamente concentrada, en la que detalles que ocupan apenas dos o tres párrafos abren preguntas decisivas. El retrato social que hace Swift es interesante, pero está lejos de ser el meollo del asunto. Diría que lo que interesa al autor es más bien cómo se engendra en Jane su mirada literaria. Muy sutilmente, con pinceladas diluidas en el relato de la acción y sin acercarse apenas a la mente de Jane, Swift nos insinúa que ese domingo acarrea a la futura escritora un gran dolor, pero también descubrimientos sobre quién es –algo más que una criada sin madre a quien visitar en el Domingo de las Madres- y sobre quién quiere ser. Una bonita novela.

Novela. El día que Nietzsche lloró, de Irvin D. Yalom



Destino. 460 pags.
Amistad y neurosis
    Josef Breuer es un médico vienés, amigo de Sigmund Freud, por cuya mente no paran de revolotear fantasías eróticas con una de sus pacientes. Tiene cuarenta años, éxito profesional y una mujer que le aburre. Su crisis existencial se cruza, ni más ni menos, que con la que atraviesa Friedrich Nietzsche. Estamos en 1882 y el psicoanálisis aún no ha nacido, pero entre Nietzsche y Breuer se trama una relación terapéutica mutua. El problema es que en ella hay sinceridad, pero también engaño, y la culpa de esta segunda parte la tiene una mujer que manipula a ambos: Lou Salome, un personaje que, al igual que Breuer, existió en la realidad, y tuvo una relación con Nietzsche de consecuencias desastrosas para él, según se nos narra en la nota del autor, al final del libro.
     Irvin D. Yalom, psicólogo y profesor de psiquiatría en Stanford, ha escrito una novela muy ingeniosa y llena de originalidad, que se lee con mucha facilidad y que, contra todo pronóstico, te mantiene cerca de los personajes y pendiente del resultado final de su relación.