lunes, 16 de mayo de 2016

Cine. El caso de Fritz Bauer



Héroe nítido se enfrenta al mundo

Título original: Der Staat gegen Fritz Bauer
Duración: 105 minutos
Director: Lars Kraume
Guión: Lars Kraume, Olivier Guez

     Cuando en 1957 el Mossad capturó al nazi Eichman en su escondite argentino no actuaba como consecuencia de sus propias pesquisas, que habían dado poco fruto, sino a instancias de Fritz Bauer, fiscal general de Hesse, en Alemania. Esta película gira en torno a este hombre y a la misión que se había propuesto de llevar a juicio en su país a los criminales nazis, para exorcizar el mal de una sociedad en la que anidaban aún las simpatías hacia el régimen de Hitler, incluso en lo más alto del gobierno de Adenauer. Bauer no lo logró con Eichman, que fue juzgado y ejecutado en Israel, pero sí con la causa que llevó adelante luego contra los responsables del horror de Auschwitz.  
      Esta película es la emocionante historia de Bauer en pos de juzgar a Eichman, interpretada magníficamente por Burghart Kaubner y narrada mediante un guión que condensa con gran eficacia el relato de acción y los datos fundamentales de la personalidad de su protagonista y del peligroso terreno político en el que debía llevar a cabo su misión. Hay una trama secundaria, que, lejos de resultar un pegote de ficción en un relato  histórico, ayuda a perfilar la personalidad del protagonista y funciona como refuerzo de la ambientación sociológica, con notas  del imaginario clásico de la Alemania de la época.
     En resumen: Me encantan las buenas películas con un héroe nítido que se enfrenta al mundo, y esta es una de ellas.

lunes, 2 de mayo de 2016

Novela. Ciudad en llamas, de Garth Risk Hallberg

El último "best seller de calidad" resulta algo excesivo
Literatura Random House
1.040 pags.



    Ciudad en llamas ha sido celebrada por la crítica como un “gran best-seller de calidad”, ese animal literario tan raro que solo de año en año aparece en las librerías. Al igual que  El jiguero, de Donna Tartt, pertenece a la variedad americana y gorda de la especie. Ocurre en Nueva York y tiene 1.040 páginas. Menos mal que lo he leído en formato digital y me he ahorrado el peso. Ha valido la pena, aunque posiblemente la novela hubiera ganado adelgazando. Sobre todo mejoraría de haber suprimido las páginas manuscritas, los recortes de fanzines y los facsímiles de documentos mecanografiados, que pretenden complementar la historia y no añaden gran cosa. Creo que son las palabras,  con una tipografía sencilla y de tamaño razonable, las que deben hablar en un libro, y tanta parafernalia me sobra.
    Pero a lo que vamos. La historia arranca en la última noche de 1976, el año del Bicentenario de los Estados Unidos, y se centra sobre todo en aquellos días que precedieron al gran apagón del verano del 77, acontecimiento que marca el punto culminante de la historia.  Hallberg funciona como un narrador avasallador, que domina todos los terrenos de la ciudad, desde el ambiente de los millonarios del Upper East Side hasta los escenarios más degradados de la ciudad; desde Central Park al East Village y el Bronx, pasando por las zonas grises de Brooklyn o Long Island, donde habita la clase media, que se caracteriza por no enterarse de nada.  Es el momento de los punks y los conciertos de los Ramones y Patti Smith, y hay una contracultura que se retrata en conciertos, drogas, casas ocupadas, edificios incendiados, fanzines, desarraigo, arte y violencia. Al tiempo la gente se enamora, y hasta tiene hijos, y los ricos luchan por seguir siéndolo, a ser posible sin ir a la cárcel. El autor logra enganchar con maestría sus biografías –unas ingenuas, otras perversas- con las de los personajes del lumpen, que también pueden ser ingenuos o perversos, conmovedores o detestables.
      Los hilos que parten del asesinato que ocurre al inicio de la novela nos conducen a un entramado de historias que se van sucediendo unas a otras con una agilidad pasmosa, encarnadas por personajes atractivos, vivos y creíbles incluso en la disparatada red de coincidencias que los conecta. Hallberg consigue además que un cierto tono apocalíptico se filtre entre sus líneas argumentales, de manera que en todo momento tenemos la sensación de que las llamas a las que alude el título no evocan solo los incendios que ocurren en el libro, sino que tienen también que ver con las armas de fuego y con cosas que pasan en el interior de los personajes. Y el clima de fin de época que construye Hallberg provoca que, alguna manera misteriosa y premonitoria, la pólvora de los fuegos artificiales del Bicentenario y los atentados de los grupos extremistas contraculturales de los 70 se emparejen en la mente del lector con las llamas que sabemos aparecerán un día en las torres gemelas. Todo resulta muy inquietante, muy cercano.
    El único problema es la dimensión. El último tercio del libro, a pesar de que contiene páginas trepidantes, resulta excesivo. Llega un punto en el que tienes la sensación de necesitar salir cuanto antes de tanto enredo. Y el desenlace tarda en llegar. La escritura de Hallberg se mantiene ágil, pero la carrera es demasiado larga. Cansa un poco llegar al final.

sábado, 23 de abril de 2016

Cine. O los tres o ninguno

Al humor persa le falta algo 
Título original: Nous trois ou rien
Duración: 102 minutos
Director: Kheiron 
Guión: Kheiron
Reparto: Kheiron, Leïla Bekhti, Gérard Darmon, Zabou Breitman, Alexandre Astier, Kyan Khojandi, Arsène Mosca, Jonathan Cohen


Kheiron nos cuenta la historia de sus padres, que huyeron de Irán con él en brazos, perseguidos por el régimen de los ayatollás, a los que habían recibido como los salvadores tras la brutal represión del régimen del Shah. La cuenta con humor, y en la primera parte logra cuajar un tono creíble; se nota que conoce a fondo el costumbrismo que nos dibuja, y transmite autoridad cuando se ríe de las desgracias que, debido a su militancia política, acontecen al protagonista –su padre- y al resto de la familia. Cuando, en la segunda parte, los exiliados llegan a Francia, los sucesos se atropellan, los personajes se desdibujan y el sentido de la película empieza a dar bandazos. Una pena.

domingo, 10 de abril de 2016

Cine. Julieta


Tragedia clásica

Título original: Julieta
Duración: 96 minutos
Director: Pedro Almodóvar
Guión: Pedro Almodóvar (Relatos: Alice Munro)

     Puede decirse que el primer requisito para que una película me guste es creérmela. Este acto de fe debe producirse más bien al principio, y no depende de que la historia sea o no verosímil, sino más bien de aceptar un pacto con su creador, en virtud del cual ambos acordamos qué clase de historia va a contarme, y con qué lenguaje. Hecho el pacto, aceptados los códigos de qué clase de historia me contarán y en qué tono, puedo creerme La guerra de las galaxias y desconectar de un drama pretendidamente realista, como la reciente Mustang.  
    Julieta me ha gustado mucho, pero, curiosamente, comprendo más a Boyero, que dice que no ha logrado transmitirle nada, que a Luis Martínez, que la considera un calculado, intenso y deslumbrante estudio sobre la pérdida. Paradójico.  
    A pesar de ser excesiva e irreal, a pesar de no ser conmovedora, la película me ha gustado. Creo que la razón es que la he visto como el que lee un cuento mitológico, como el que asiste a una tragedia intensa y recargada, de ecos muy lejanos. Y en ese entendimiento me ha llegado una obra llena de belleza, bien interpretada y bien construida, que logra ser algo que para mí tiene sentido: más que una narración, un canto al dolor; más que la crónica de un drama contemporáneo, una tragedia que parece llegada del mundo antiguo para ejemplificar todas las tragedias del mundo real.  
    De haber querido ver en ella solamente la conmovedora historia de una mujer que llora la ausencia de su hija, me hubiera puesto algo nerviosa el venado que corre junto al tren, la innecesaria historia del suicida, los agricultores andaluces que hablan con acento de Madrid, el autorretrato de Freud, la espectacular sofisticación de la humilde profesora, el estilismo impecable de la viuda pueblerina, el paralelismo entre la historia de la mujer en coma y la madre desnortada y entre los ahogados en mares y ríos, Rosy de Palma como la Mrs. Danvers de un modesto pescador o la artificialidad del último encuentro de la madre con la amiga de la hija. Pero no estamos ante el simple drama de una madre doliente. Estamos ante otra clase de historia y otra clase de lenguaje.  
    Julieta funciona como una tragedia clásica, en la que el destino va enganchando con grandiosidad mitológica a la mujer con el hombre, al hombre con la tormenta, a la hija con la ausencia y al dolor con cada personaje; un cuento orquestado entre gente que no es de este mundo, narrado en un lenguaje que no es el lenguaje del drama realista, sino el muy personal lenguaje de Almodóvar. No hay humor, ni estética kitch, ni esperpento, pero su firma está clara. Hay que querer entenderlo, y, si lo haces, sales pensando que has visto una buena película.

sábado, 9 de abril de 2016

Cine. Mustang


Floja
Título original: Mustang

Duración: 97 minutos


Guión: Deniz Gamze Ergüven, Alice Winocour



Imposible no evocar Las vírgenes suicidas, la magnífica novela de Eugenides que llevó al cine Sofía Coppola, al ver esta película, en la que se cuenta la historia de cinco chicas turcas asfixiadas por una familia obsesionada por preservar su virtud. El problema es que aquí falta tensión dramática y las chicas se nos antojan demasiado guapas y estilosas para ser pueblerinas turcas. Una pena. La historia podía haber dado mucho de sí, pero el guión se va arrastrando sin la menor audacia y no consigue conectarnos con lo que ocurre en la pantalla.