Una
curiosidad
En el
epílogo, Terence Doodley, albacea literario y editor de Penelope Fitgerald,
dice que Inocencia nos recuerda a una
comedia de Shakespeare. De lo que no cabe duda es de que es una novela distinta, no fácil, curiosa.
Con frecuencia he deseado haberla terminado ya, pero no me sentía capaz de
dejarla, tal vez por una especie de respeto a un trabajo tan bien hecho: el de
una autora que empezó a escribir a los 61 años y que ganó el Booker Prize a los
63; una inglesa, hija del editor de Punch, que describe Italia y los italianos
sin el menor atisbo de extranjería; una escritora refinada, mordaz, concienzuda
y sorprendente. Tenía ganas de dejar
esta novela porque los personajes se me escapaban y la historia fluía a
trompicones sin acabar de interesarme, pero me mantenía atenta al
espectáculo. En la Italia de los 50, el filósofo marxista Gramsci se mezcla con una familia de la
Florencia aristocrática venida a menos, al tiempo que aparecen el inevitable
tío monsignore, los ingleses instalados precariamente en una colina toscana, el
primo solitario y silencioso que lucha por que dejen llamar chianti al vino que
produce y la joven inglesa que se enamora del primero que pasa mientras su
abuela, Lady Jones, la anima a
divertirse. Todos ellos acompañan en su enamoramiento y casorio a la contessina Chiara, y a Salvatore, un
médico de origen rústico en busca de un futuro mejor, que forman una
pareja de inocentes en busca de la felicidad. Una tragicomedia tal vez
demasiado culta, a la que no he pillado el punto.sábado, 1 de marzo de 2014
Cine: El lobo de Wall Street
Asco
Duración: 179 minutos
Director: Martin Scorsese
Guión: Terence Winter y Jordan Belfort (sobre el libro de J. Belfort)
Actores: Leonardo di Caprio, Jonah Hill, Matthew McConaughey
En su Diccionario de los Sentimientos José Antonio Marina clasifica veintidós tribus motivacionales y sentimentales, de las cuales la segunda es el asco. Lo describe como “experiencia de aversión física, psicológica o moral” , que provoca “deseo de apartarse de la causa o de expulsarla si se ha ingerido (vómito)” . En esta película Scorsese te sirve de principio a fin una sobredosis de asco, pero la verdad es que en ningún momento tienes ganas de salir corriendo del cine, porque te la entrega metida en un envoltorio de imágenes, guión, interpretación (fantástico Di Caprio) y música tan hipnótico que te engancha. La película cuenta la historia de Jordan Belfort, basada en el libro que él mismo escribió sobre su vida, y lo hace con una extraordinaria agilidad, imágenes deslumbrantes, humor negro del más fino y un ritmo que permite tolerar las tres horas que dura. A base de estafar a inversores en la bolsa de Nueva York a principios de los noventa, Belfort y su panda de chicos de Queens consiguieron amasar una gran fortuna que se gastaron en prostitución, compras disparatadas, drogas de todo tipo y diversiones tan repugnantes como lanzar enanos contra una diana o humillar secretarias. Recurro otra vez a Marina: náusea, aprensión, escrúpulo, grima, horror, repelús, repugnancia, repulsión. ¿Vale la pena verla? Pues sí. ¿Alguna precaución? Evitar las ganas de vomitar el sistema financiero del mundo capitalista, una tentación demasiado facilona.
miércoles, 26 de febrero de 2014
Cine: Nebraska
Todo lo que tiene que tener
una película
Título original: Nebraska
Duración: 115 minutos
Director: Alexander Payne
Guión: Bob Nelson
Actores: Bruce Dern, Will Forte, June Squibb, Bob Odenkirk
Un padre con la cabeza medio perdida está decidido a recorrer andando 2.000 km hasta Nebraska, para recoger un premio de un millón de dólares que cree le ha tocado en un sorteo. Incapaz de hacerle cambiar de idea explicándole que es un timo evidente, uno de sus dos hijos decide llevarle, a pesar de las protestas de la madre y del otro hermano. A partir de ahí, el viaje y sus peripecias, en las que se incorpora el resto de la familia, es, por una parte, un retrato de la América más básica y culturalmente desnutrida que pone los pelos de punta: campos yermos, familias enteras idiotizadas por la televisión, pueblos desolados, mezquindad, aislamiento y tedio. Pero es también, y sobre todo, una galería de retratos humanos que se van perfilando poco a poco, gracias a un guión estupendo repleto de pinceladas de ternura y sentido del humor, hasta que acabamos viendo en toda su dimensión al personaje central, con su pasado, su presente y el sentido de futuro que le da en el fondo de su corazón a ese viaje, que tiene que ver con quién ha sido como padre y como hombre. Quienes al principio parecían no tener gran interés (el hermano egoísta y sobre todo la madre gruñona) acaban siendo parte importante de una historia que te arrastra y te emociona en cada minuto. La película tiene su épica, al estilo del gran cine de siempre, y está llena de pequeños detalles preciosos. La mirada de la antigua novia al protagonista, al final de la película, es solo uno de ellos. Nebraska es una historia con muchas historias dentro, todas bien contadas. De ellas me quedo con la del amor de un hijo hacia su padre, tan fácil y tan difícil.
viernes, 21 de febrero de 2014
Cine: her
Una preciosa y audaz historia de amor
Título original: her
Duración: 126 minutos
Director: Spike Jonze
Guión: Spike Jonze
Actores: Joaquin Phoenix, Amy Adams
“¿Estás saliendo con un sistema operativo?” “Sí, creerás que estoy chiflado, ¿no?” “Bueno, ¿no están chiflados todos los que se enamoran? ¿No es enamorarse una forma socialmente aceptada de estar chiflado?” Éste es uno de los lúcidos diálogos de esta película, que a muchos les parecerá una soporífera sesión de escenas de amor de un hombre con una voz que le habla al oído –la de Samantha, un sistema operativo con todas las cualidades de la más sensual, adorable e inteligente novia- pero que a mí me ha parecido una preciosa historia sobre el amor. Theodor, un hombre inmerso en la soledad, herido por un matrimonio truncado, consigue a través de su relación con el S.O. Samantha volver a ser feliz. En el camino nos demuestra qué inmensa fuente de alegría es el amor y cuán difícil es para los seres humanos. Joaquin Phoenix nos da un paseo por las mil caras de las emociones que apareja el enamoramiento (y la falta de amor) y en el resto de la película –decorados, actores secundarios, vestuario, tramas paralelas- todo está tratado con la máxima sensibilidad, y nos conduce a un mundo que sorprende y fascina. Podríamos considerar la película como una fábula cuya moraleja sería “el amor es demasiado complejo para el corazón humano”, o quedarnos tranquilamente con la idea de haber contemplado la historia de dos amantes más; una historia en la que la fantasía acaba por crear realidad, porque el Theodor del final de la película es un hombre nuevo.
miércoles, 12 de febrero de 2014
Novela: Mentiras aceptadas, de José María Guelbenzu
Buenos y malos
Un guionista de televisión decide luchar por la custodia de su
hijo, que vive con su ex mujer. El guionista, cuyo padre agonizante ha sido para
él un ejemplo de esfuerzo y honradez, habita el territorio de la buena fe, el amor a
los hijos, la sensibilidad y la cultura. En el territorio de su ex mujer, en
cambio, imperan el éxito social y económico, pero también la avaricia, el sexo
mercenario, la brutalidad y el descuido de los hijos. Les acompañan
respectivamente personajes más o menos de su misma sensibilidad/calaña. Lo más interesante
de la novela son dos personajes de quinta fila, el primero una chica, a la que el
guionista hace daño (sin querer); el segundo una mujer de mediana edad llena de
sentido común, procedente del territorio de los malos, que nos brinda dos
páginas en primera persona que me parecen lo mejor del libro.sábado, 8 de febrero de 2014
Cine: Philomena
Un culebrón salvado por el talento de Stephen Frears y Judi Dench
Director: Stephen Frears
Guión: Steve Coogan, Jeff Pope (Libro: Martin Sixsmith)
Actores: Judi Dench, Steve Coogan
Una anciana irlandesa busca al hijo que le fue arrebatado por las monjas que la acogieron cuando era una adolescente embarazada, en los años 50. Con este fin viaja a Estados Unidos en compañía de un periodista caído en desgracia tras un fugaz paso por la política, que ha decidido dedicarse a temas de “interés humano”. Lo que ocurre podría ser un culebrón, pero la película tiene la virtud de tener grandes actores y de contar la historia con los matices y toques de humor necesarios. Los hay en la relación entre la ingenuidad y la buena fe de la anciana y el cinismo del periodista; entre el juicio brutal que merecen las monjas a uno y la bondad con que perdona la otra. Me hubiera gustado que el guión profundizara más en los sentimientos encontrados de la anciana y que evitara, o al menos matizara, la conversión del periodista, que al final abjura de su cinismo.
Título original: Philomena
Duración: 98 min.Director: Stephen Frears
Guión: Steve Coogan, Jeff Pope (Libro: Martin Sixsmith)
Actores: Judi Dench, Steve Coogan
Una anciana irlandesa busca al hijo que le fue arrebatado por las monjas que la acogieron cuando era una adolescente embarazada, en los años 50. Con este fin viaja a Estados Unidos en compañía de un periodista caído en desgracia tras un fugaz paso por la política, que ha decidido dedicarse a temas de “interés humano”. Lo que ocurre podría ser un culebrón, pero la película tiene la virtud de tener grandes actores y de contar la historia con los matices y toques de humor necesarios. Los hay en la relación entre la ingenuidad y la buena fe de la anciana y el cinismo del periodista; entre el juicio brutal que merecen las monjas a uno y la bondad con que perdona la otra. Me hubiera gustado que el guión profundizara más en los sentimientos encontrados de la anciana y que evitara, o al menos matizara, la conversión del periodista, que al final abjura de su cinismo.
domingo, 2 de febrero de 2014
Cine: La Venus de las pieles
Despliegue de talento teatral
Título original: La Vènus à la fourrure
Duración: 96 min.
Guión: David Ives y Roman Polanski (basado en
la obra de teatro de Ives)
Actores: Emmanuelle Seigner y Mathieu Amalrich
La historia se
desarrolla en un teatro. Vemos el patio de butacas y el escenario, donde el
autor de una adaptación de “La Venus de las Pieles”, de Sacher Masoch, realiza
el casting de la protagonista. A punto de irse a su casa, harto de candidatas
inaceptables, aparece una actriz que suplica el papel con acento barriobajero. El
director la desprecia y la echa. Pero ella insiste. A partir de ahí asistimos a
un juego de poder y a una metamorfosis de intenciones sexuales y dominaciones que nos tiene en vilo. De no haber
estado basada en una obra de teatro, la película no sería muy diferente. Lo que
ocurre allí se presta plenamente al lucimiento cinematográfico, porque es mucho
más que un texto teatral. Es un despliegue de talento interpretativo sobre una
obra llena de tensión e impacto visual, en la que el autor va dando una y otra
vez vueltas de tuerca a la historia, hasta un final redondo.
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